mié. Jun 19th, 2019

Los 80 años de Epifanio Alvarez

Palabras pronunciadas por Epifanio Álvarez Copete por motivo de reconocimiento que le hace el colectivo histórico cultural del chocó y la academia de historia del chocó al cumplir 80 años el día 3 de diciembre de 2018

Señor Gobernador del Dpto del Chocó: Doctor Jhovany Carlos  A. Palacios

Señor Alcalde municipal de Quibdó: Profesor Isaías Chala Ibarguen

Sra Presidente Cámara de Comercio del Chocó: Elsa Paselia Delgado

Sr Procurador Regional del Chocó: Axan Duque Gámez

Sr Personero Municipal del Chocó: Henry Cuesta Córdoba

Sra. Contralora departamental:  Pasleyda Murillo Mena

Otras autoridades presentes

Señores miembros del Colectivo Histórico Cultural del Chocó y  la Academia de Historia del Chocó

Señores compañeros de promoción, curso militar Rafael Uribe Uribe, Coronel ® Pablo Enrique Miranda Díaz y Teniente ® Hugo Trujillo Villegas, señora Celestina Machado Lloreda.

Amigas y amigos.

Agradezco inmensamente el reconocimiento que estoy siendo objeto hoy, 3 de Diciembre, día de mi cumpleaños, por parte del Colectivo Histórico Cultural del Chocó y la Academia de Historia del Chocó  con apoyo de la Gobernación, Alcaldía del Municipio de Quibdó y Cámara de Comercio;

Con el Presidente de la Academia de Historia del Chocó DÝamil Bedoya

Quiero dar las gracias a todos los aquí presentes que me honran hoy con su presencia.

Gracias a mi glorioso Ejército de Colombia que forjó en mí el temple la, disciplina, el espíritu de sacrificio, la  abnegación y la sabiduría que me dejaron tantas experiencias inolvidables.

Gracias a mis padres  Epifanio Álvarez Caraballo y Melida Copete Sánchez Q.P.D.  quienes, desde el cielo, continúan guiándome y enviándome sus bendiciones. 

A mis hermanos Eva María, Melida, Matilde, Victoria y Rafael Franklin, a mis hijos, Carlos Epi y esposa Dra Damarys Ñuste Castro  , Laura Yineth, Norman y esposa Yaneth Rivera, Sandra Milena y esposo Yony Ramirez, a Vanessa Álvarez, a mis sobrinos Edwin y Milena , y a mis nietos Nelly Valentina, Rommy Camila y Sebastián, quienes desde pequeños con sus inquietas preguntas infantiles me forzaron a mejorar mis conocimientos y ahora son mis fieles amigos, compañeros, consultores y  guías.

 Hablaré primero sobre la  actitud de la Corona Española que causo el atraso del Chocó.

Durante la dominación española el Chocó fue un centro de disputas políticas, económica, territoriales y eclesiásticas; el dominio de su territorio se lo peleaban las gobernaciones de Cartagena, Panamá, Antioquia y Popayán. Los cuatros incidieron profundamente en el atraso del Chocó. Tanto las gobernaciones como las órdenes religiosas de los franciscanos, los dominicos y los jesuitas se contendían por igual el dominio jurisdiccional, el control de las minas, el comercio, los tributos y la evangelización de los indios.

Estos pleitos constantes crearon un ambiente difícil que hizo imposible la administración del Chocó y que frenó de manera determinante el desarrollo de nuestro territorio. Panamá, Cartagena y Santa Fe de Antioquia se disputaban por el control de la región del Darién hoy Bajo Atrato y la provincia de Citará, hoy Quibdó. Pero Popayán propendía por el control de Nóvita,  hoy San Juan  y  la parte sur de la Provincia de Citará hoy Baudó, Yuto, Bagadó, Cértegui.

Así las cosas, la Gobernación de Popayán logró que la Corona Española prohibiera el comercio y la navegación por el Rio Atrato durante más de cien años y que se condenara con pena de muerte a los comerciantes que violaran dicha medida.  En retaliación, la Gobernación de Popayán  logró también que los reyes de España cerraran  el comercio por el Rio San Juan y la Costa Pacifica Chocoana  para evitar, según sus argumentos, el tráfico ilícito del oro y el contrabando desde Panamá. Con esto quedo sentenciado  el atraso del Chocó cuyas consecuencia  aun sufrimos.

Ocurrido esto  durante varias décadas, las únicas vías de penetración al Chocó fueron los caminos:  de Santa Fé de Antioquia a Urrao, entrando al Chocó por el Rio Bebará para caer al Atrato y llegar a Quibdó. Por otro lado, para los intereses de Popayán, se abrió el camino de Ita que era Popayán-Cartago- Nóvita. Este camino es parte de la misma vía que actualmente está en construcción Cartago – Nóvita.

Finalizada  la dominación española  en nuestros territorios ,  la liberación de los esclavos marcó un nuevo rumbo para la provincia de Citará, Quibdó, porque generó el declive de Nóvita como gran centro minero  y de poder regional, permitiendo así el crecimiento de Quibdó como gran centro regional y capital; esto generó una nueva dinámica en materia económica y desarrollo del Chocó.

 Para el año 1875-1876 César Conto Ferrer, siendo Presidente del  Estado Soberano del Cauca, y posteriormente Rafael Reyes,  1905-1909, ofrecieron una serie de estímulos que impulsó la navegación por el rio Atrato y el comercio por Cartagena y Jamaica.  Propiciando así la llegada de inmigrantes  del Caribe y sirio-libaneses que dinamizaron completamente el comercio chocoano.

Fue decisivo en el desarrollo comercial del Chocó la llegada de tres migraciones: La primera migración se realizó a partir de 1.700 y duró aproximadamente 150 años,  pues, para 1.750  ya habían llegado procedentes de la costa las empresas “Enrique Hermanos”,” Augusto Dangóng” “Leoncio y Eladio Ferrer” e hicieron su aparición los Valencia, Conto,  Hurtado, Mallarino, Lloreda,  que eran descendientes de cartageneros, payaneses y antioqueños.

La segunda migración comienza alrededor de 1850  hasta 1920; son importantes en este período Amín y Tufik Meluk, fundadores del Ingenio  azucarero de Sautatá, que exportaba azúcar. En Quibdó don Félix Meluk, los hermanos Miguel y Abrahán Rumié, los Bechara, Cajales, Cariutty; en Cértegui Rafael Bechara, en Tadó Alfredo Cury, Jorge Yurgaky; es Istmina Luis Carlos Chamat, Antonio Chaux, Abdo Cariutty; en Condoto Jorge Cassab.

Es importante destacar que en esta época al comerciantes Italiano Juan Bautista Maineiro y Trucco, casado con la cartagenera Leonor Bossio y uno de los hombres más ricos de Colombia, se estableció en Quibdó entre los años de 1.858- 1.868. Tenía una empresa marítima y negocios  en varias poblaciones,  pero la labor que lo inmortalizo en el Chocó como empresario fue haber sido el promotor de la “Sociedad Camino del Chocó”, lo que es hoy la carretera  Quibdó-Bolívar.

Para final de esta migración ya aparecen los primeros comerciantes nativos importantes en Quibdó: Antonio Asprilla, Camilo Mayo, Adriano Rivas, y Zabulón Córdoba.

 La tercera migración la constituyen algunos pocos extranjeros que llegaron y un grupo de comerciantes de la costa atlántico que  se hicieron presentes a partir de 1920, entre los cuales recordamos a José Matías Álvarez, Ismael Aldana Montes (padre del Ex, Gobernador y Parlamentario  Ismael Aldana Vivas) , Ramón Garcés Doria ( Padre del Ex, magistrado Ramón Garcés Erazo)  , Andrés Cabarcas P, Manuel Barcha Velilla (Padre  del Ex, Gobernador y Parlamentario Manuel Barcha Garces )  Fuat Cajales y Epifanio Álvarez Caraballo( Padre de la Ex, Gobernadora Eva Álvarez Copete  y  el suscrito)

Mi padre arribó a Quibdó el 24 de Julio de 1930 a la edad de 20 años, nació en Barranquilla 1910. Mi madre Mélida Copete, nació en Pizarro, en 1918, mi abuela, Ana, la trajo a Quibdó procurando sus  estudios. Durante una Semana Santa se conoció con mi padre y pronto él le ofreció matrimonio dadas las cualidades y dotes morales que en ella observo;  formaron un hogar donde reinó el amor, la compresión y el cariño. Tuvieron 5  hijos, como ya dije, siendo el suscrito el único varón.  Vi la luz  en Quibdó el 3 de Diciembre de 1938. Mis estudios de kínder y primaria los realicé en el Colegio Mixto  de La Presentación de Quibdó. En el Colegio La Esperanza, de Cartagena, realicé los primeros años de bachillerato y culminé  en el Colegio  Carrasquilla, Alma Mater del Chocó, donde obtuve el grado de bachiller en  1960. Fueron mis compañeros entre otros: El ex magistrado Ely Gómez Ortega, El Abogado Belisario Córdoba Lagarejo, el Ingeniero Químico Jorge Murillo, quien inventó ese exquisito sabor que algún día tuvo el Aguardiente Platino y don Gilberto Couttin, entre  otros.

Ingresé al Ejército colombiano, Escuela Militar de Cadetes, “José María Córdoba” en Febrero 1963 y me gradué de Subteniente en Diciembre de 1965. En mi corta carrera militar realicé el curso de Lancero y obtuve los requisitos para ser nombrado Instructor. Hice el curso de Paracaidista Militar, soy del “Curso 53 Meteoros”;  pedí mi retiro voluntario a los 7 años de haber ingresado, que me fue  concedido el 10 de Noviembre de 1969.

 En 1970 regresé a Quibdó a hacerme cargo de los negocios de mi padre, quien ya se encontraba enfermo, y  había iniciado su vida comercial el día 6 de Abril de 1.932, desde esa fecha existe nuestro negocio.

Nuestra vida comercial  no ha sido un camino de rosas,  hemos soportado, tal vez como el que más, grandes tragedias tal como la que ocurrió en el gran incendio el 26 de octubre de 1966 que destruyó a Quibdó, dejándonos en la ruina. Posteriormente  sufrimos otro en 1975. También soportamos otras desgracias en nuestros 86 años de vida comercial: la zozobra o hundimiento de barcos, pérdidas en las carreteras por vehículos accidentados u  ocasionada por obra de los insurgentes o atracadores de caminos.

Pero nuestro empuje de buen chocoano y la determinación de no rendirnos  ante la desgracia, nos permitió resurgir de las cenizas como el ave fénix; siempre nos sentimos arropados por la amabilidad de este pueblo que nos brindó su  credibilidad y apoyo.

Tal vez por nuestra persistencia y continuidad, acompañada por un sano proceder, este departamento nos  ungió   con su gracia  al permitirnos ocupar posiciones destacadas en la actividad  política: mi padre fue Concejal de Quibdó, mi hermana Eva María  gobernadora de Chocó en dos oportunidades, diputada y diplomática. El suscrito fue diputado en dos ocasiones y concejal de Quibdó. Mi hijo Carlos Epi, diputado y concejal.

Gracias a mi Chocó, con  esos momentos de felicidad nos mostraste tu aprecio y por eso te llevo en mi corazón,  los quiero a todos a eternidad. Créanme que no fue un deseo de figurar, mi padre nos enseñó que el hombre de bien no debe abstenerse de colaborar en la dirección de los destinos de su patria pues es un delito renunciar a ser útil,  y una cobardía cederle el paso a los indignos.

Pero… ¿Qué hizo nuestra empresa por el desarrollo del Chocó?

Presento hoy, aquí, ahora, ante ustedes nuestras  ejecutorias:

Desde los años 1932 y hasta 1992, nuestro accionar empresarial fue importante y definitivo en su desarrollo comercial.

A partir de 1942 comenzó a llegar mercancía por la carretera Medellín- Quibdó; pero los costos de este transporte eran muy altos y la capacidad de carga de los vehículos no permitía un abastecimiento adecuado, ni con precios favorables. Mi padre era costeño, yo residí en Cartagena,  procurando  abaratarle  el costo de la vida a nuestro pueblo,  me dirigí a esa ciudad  y organicé una serie de barcos de mediano calado y con una flotilla de 12 embarcaciones incidimos en forma definitiva, y durante 50 años, en el progreso de este departamento, transportando mercancías en cantidades suficientes y a precios muy favorables, logrando  así rebajar el costo de vida en nuestro territorio.

De esta manera nuestro esfuerzo apoyó, y  en qué forma, en el crecimiento de nuestra tierra, evitando la especulación de quienes pretendían enriquecerse hoy  para desaparecer mañana.

En 1992 el orden público impidió el transporte por el río; el comercio Cartagena- Quibdó fue impedido  y desde entonces  todos quedamos abasteciéndonos con precios altos porque el transporte fluvial siempre será más barato que el terrestre y esto continuará así hasta cuando las condiciones permitan volver a organizar el comercio a través del río Atrato.

Nuestra casa comercial queda hoy  en la Cr 3 No.25-53,en alianza  estratégica con otros empresarios.

Fundamos “Comquesos”, que existió durante 15 años siendo gerente  mi hermana Matilde Álvarez Copete.

En el año  1.995 fundé,  en sociedad con don Nabor Tadeo Giraldo,  la empresa “Distribuciones Chocó” para la introducción  a nuestro departamento los productos  de la Fábrica de licores de Antioquia, Ron Medellín  y Aguardiente Antioqueño.

Este año que finaliza le di vida a dos nuevas empresas, pequeñas aun y sin ánimo de lucro para mí; quiero decir con esto que a pesar que aporté el capital para organizarlas y trabajan bajo mi dirección, no devengo sueldo alguno ni recibo participación de sus utilidades. Lo hago únicamente por ayudar a quien quiere ser otra empresaria chocoana. Estas dos empresas son: “MULTI ALOE” cuya sede  principal está en Guarne, Antioquia, y distribuye  productos naturales para la salud. La segunda  se llama “NINFA DEL MAR” que comercializa en Manizales aceite de coco,  extraído de las palmeras de nuestra costa pacífica chocoana, Nuquí.

Que no se diga entonces que el chocoano no es capaz de abrirse paso en el mundo empresarial.

Discúlpenme si me aparto un poco del tema principal para hacerle un pequeño tributo a un hombre grande del Chocó.

Aquí presente se encuentra don Pedro Abdo García Borja, hombre de  extensa trayectoria comercial,  de los pocos estandartes  que en el comercio, puede exhibir hoy con orgullo el departamento del Chocó.  Digno representante de nuestro raza, de una excelsa honradez, de manos limpias y  corazón bondadoso,  descendiente  pura sangre de nuestros aguerridos negros como el Rey Barule e indígenas como Cemaco, Panquiaco y Benkos Biojo, que no se dejaron doblegar ante el ataque de los conquistadores;  fiel a su raza, no ha cedido ante el empuje del comerciante que aparece.  Allí está,  erguido como un roble  porque los robles mueren de pié; como él, pocos como lo dijo Gaitán:” vale más una bandera limpia en una cumbre solitaria que cien banderas tendidas sobre el lodo”.

Hombres como usted, don Pedro Abdo, merecen mi admiración y  respeto. Su sola presencia engrandece y engalana este acto.

A las nuevas generaciones hay que contarles que el Chocó no se desarrolló a través de  Antioquia; se gestó por la costa atlántica utilizando el rio Atrato, esa vía  de transporte fluvial que siempre ha estado allí. 

Continúo mi intervención.

En el plano deportivo.-  Además de haber practicado: esquí náutico, ciclismo, boxeo, levantamiento de pesas, tenis de mesa, paracaidismo, parapente, aviación ultraliviana, y de haber apoyado el atletismo, mi mayor satisfacción ha sido  saber que fui el pionero en el Chocó en esquí náutico y enseñé este deporte a las generaciones que siguen.

Pionero también en fisicoculturismo y levantamiento de pesas. En 1958 fundé el primer gimnasio  en Quibdó llamado “Club Power”. Cuantos jóvenes pasaron por allí con el ánimo de fortalecer su cuerpo y curar su alma sin  costo gasto alguno.

El atletismo  ha recibido mi apoyo.  Fui el primer impulsor de la atleta chocoana que  le dio honra  a Colombia, Felipa Palacios,  y en la actualidad patrocino a la señorita María Helena Mosquera Moreno, estudiante de la Universidad Tecnológica del Chocó, quien ya le ha dado triunfos a su institución.

Soy el precursor del tenis de mesa, o ping-pong en el Chocó.

Para finalizar mi vida deportiva, decidí en el año 2.000 dejar como último testimonio de mi paso por las canchas, el tenis de mesa. En este departamento apenas se conocía  de esta modalidad  deportiva lo que se mostraba en la televisión.  Contraté  entrenadores de Antioquia, compré mesas, raquetas, bolas y me propuse enseñarle este sano deporte a la juventud chocoana.

Hoy tengo un club a la altura de cualquier ciudad y, aun lo práctico. He dado al Chocó triunfos en campeonatos nacionales y nuestra máxima exponente es la señorita Lina Gil Bechara, actual campeona nacional, quien ha representado a Colombia en Brasil, Argentina, Chile y México.

En el aspecto  humanitario.-Siempre he sentido pasión por la medicina y, tratando de mejorar mi salud y servir a quienes me lo solicitan,  aprendí  todas las medicinas alternativas; mi alma rebosa de contento cuando alguien viene a pedirme ayuda y logro mejorar su condición de salud. Sin pedancia debo decirles que no han sido pocas las personas a quien he podido ayudar exitosamente.,

Escuela para  sordomudos.- Un día no logré entenderme con una niña que padece esta limitación, quería regalarle un celular por motivo de su cumpleaños y  ninguna de sus señas lograba entenderla; igualmente ella a mí.  Inmediatamente pensé como podría ayudar a ese grupo que se estima en Quibdó 100 y en el Chocó 1.000. Decidí organizar una escuelita que ya funciona y donde se le enseña a escribir el castellano. Con esta acción, conseguí integrarlos a sociedad. Actualmente todos escriben el español y pueden comunicarse por medio de la escritura con cualquiera y en cualquier ciudad donde se hable el castellano. Esta labor humanitaria llena de contento mi alma.

Estas son algunas de mis obras, tal vez las más notorias, realizaciones y contribuciones  a mi departamento.

80 años… ¡se me han perdido 30!… no recuerdo haberlos vivido.  ¡Cómo pasa el tiempo de rápido!. 

De todas maneras,  muchos no llegan allí; cuantos amigos se quedaron atrás. 80 años de aprendizaje que nos convierten en luz y faro para futuras generaciones. Ahora nuestra faz no es tan  tersa, nuestro caminar es lento y  nuestra expresión serena, apacible y  bondadosa, nos convierte en punto de observación para la juventud.

Pero, no me ha sido difícil; solo he tratado de llevar mi existencia dentro de las más estrictas normas de rectitud, dignidad y amor por mi pueblo, cumpliendo con mi deber como chocoano, padre, amigo y  miembro de esta sociedad.

Recuerden que la gloria de los grandes hombres no debe medirse por  sus triunfos, sino por los medios que han empleado para conseguirla y que, cuanto más grande somos en humildad, más cerca estamos de la grandeza y esta comienza a manifestarse en nuestra madurez cuando sentimos que la preocupación por los demás es mayor que por nosotros mismos.

Aceptemos  con grandeza cómo el paso de la vida nos va llevando en su andar inexorable hacia el final.

Cada año nos acerca más a la muerte, es cierto… pero también nos acerca más a Dios.

 Por todas estas cosas y por todo lo vivido: GRACIAS,  GRACIAS, GRACIAS A MI CHOCÓ,  ¡GRACIAS A TODOS…MUCHAS GRACIAS!

Epifanio Álvarez Copete.

                                           Quibdó, 3 de Diciembre de 2018

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